Historia del calendario y su evolución

La Historia y Origen calendario comienza con la necesidad de organizar el tiempo y registrar la evolución, así como de conmemorar fechas fijas y contar los días.

Desde la prehistoria el hombre quedó deslumbrado por la sucesión de los días y de las noches y por el desarrollo de las fases de la Luna: estos fenómenos condujeron a las nociones de día y de mes. La noción de año es menos evidente y fue sólo con el desarrollo de la agricultura que los pueblos primitivos se dieron cuenta del ciclo de las estaciones. Son, por lo tanto, el día, el mes lunar o lunación y el año los períodos astronómicos naturales utilizados en cualquier calendario. 

Calendarios antiguos

Los calendarios más antigua del Continente  son el hebreo y el egipcio, de acuerdo a registro históricos. Ambos tenían un año civil de 360 ​​días: corto para representar el ciclo de las estaciones, pero grande para corresponder al llamado “año lunar”, que se define como un período de tiempo igual a 12 lunaciones completas existentes en el año trópico, aún desconocido.

No se sabe como los hebreos dividen el año, pero parece que ya se utilizaba la semana seguida desde el mismo principio para contar los años, agrupándolos en semanas “siete años”. Por el contrario, los egipcios dividían el año en 12 meses de 30 días y cada mes en tres décadas. Los egipcios también dividían el año en tres estaciones, de acuerdo con sus actividades agrícolas dependientes de las inundaciones del Nilo: la estación de las inundaciones; la estación de las siembras y la estación de las cosechas.

No satisfechos con el año de 360 ​​días, estos pueblos procuraron perfeccionar su calendario, aunque siguiendo caminos diferentes. Los hebreos se volvieron hacia el sistema luni-solar, ajustando los meses con el movimiento sinódico de la Luna y coordinando el año con el ciclo de las estaciones. Por su parte, los egipcios abandonaron por completo el sistema lunar para seguir únicamente el ciclo de las estaciones, tal como las observaban en Egipto, ya que desconocían aún la duración del año trópico.

Después de muchas reformas, alrededor del año 5000 a.C., los egipcios establecieron un año civil invariable de 365 días, conservando la tradicional división en 12 meses de 30 días y 5 días adicionales al final de cada año. El retraso aproximado de 6 horas al año en relación al año trópico, motivó que lentamente, las estaciones egipcias se fueran atrasando, originando una rotación de éstas por todos los meses del año. Por eso, los egipcios comenzaron una cuidadosa observación en el año 2783 a.C., comprobando que en 1323, también a.C., las estaciones volvían a coincidir en las mismas fechas del calendario. En este período de 1461 años los egipcios y que corresponde a 1460 años Julian, se le dio el nombre de periodo de Sirio,de Sothis o Sirius, en cuyo nacimiento helíaco se basaron las observaciones.

A pesar de esta evidencia, los egipcios no hace ninguna corrección en un año común y el período de un segundo sótico comenzaría en 1323 a. C. Pero en el año 238 a. C., hubo un intento de reformar el calendario egipcio para ponerlo de acuerdo con el ciclo de las estaciones pero sin éxito, debido a la oposición de determinadas clases sacerdotales. Sólo en el año 25 a. C. se adoptó la reforma juliana, introduciendo, cada 4 años, 6 días adicionales en lugar de 5.

Los griegos establecieron un año lunar de 354 días, que dividieron en 12 meses de 30 y 29 días, alternativamente. Por lo tanto, tenía menos 11 días y 6 horas que el año trópico, siendo necesario hacer intercalaciones para establecer la correspondencia correspondiente. Estos fueron llamados intercalación dietérida, ¾ de dos – ciclo de años ¾ trietérida, ¾ de tres – ciclo de años ¾ , etc. Los meses, como en el calendario egipcio, eran dedicados a los dioses y en ellos se celebraban fiestas, no sólo en honor del dios correspondiente, sino también muchas otras dedicadas a los astros, a las estaciones, etc.

En el primitivo calendario romano, el año tenía 304 días distribuidos por 10 meses. Los cuatro primeros tenían nombres propios dedicados a los dioses de la mitología romana y provenían de tiempos más remotos, en los que, probablemente, se aplicaron a las 4 estaciones; los 6 restantes eran designados por números ordinales, indicativos del orden que ocupaban en el calendario, según el esquema:

1 Martius 31 días, dedicado a Marte
2 aprilis 30 días, dedicado a Apolo
3 (Más) 31 días, dedicado a Júpiter
4 junius 30 días, dedicado a Juno
5 quintilis 31 días (número ordinal)
6 sextilis 30 días
7 septiembre 30 días
8 octubre 31 días
9 noviembre 30 días
10 diciembre 30 días

Como se desprende, se trataba de un calendario sin ninguna base astronómica, pues los períodos en él definidos no tenían ninguna relación con los movimientos del Sol o de la Luna. Por eso, en el tiempo de Rómulo ya se introdujeron algunas intercalaciones para armonizar el calendario con los citados períodos astronómicos.

El calendario de Rómulo fue revisado por Numa Pompilio, que, siguiendo el ejemplo de los griegos, estableció el año de 12 meses, pero introduciendo en primer lugar el mes de Genaro, dedicado a Jano, y la última en el mes de Februarius, dedicada a la que el romano ofrecía sacrificios para expiar sus faltas de todo el año. Este fue el motivo por el que el mes de Februarius fue puesto al final. Pero en una modificación también la duración de los meses, dejando el calendario de la siguiente manera:

1 januarius 29 días
2 Martius 31 días
3 aprilis 29 días
4 maius 31 días
5 junius 29 días
6 quintilis 31 días
7 sextilis 29 días
8 septiembre 29 días
9 octubre 31 días
10 noviembre 29 días
11 diciembre 29 días
12 Februarius 27 días
Total 354 días

En consecuencia, el año tenía 354 días (año lunar de los griegos). Pero esta extraña distribución de los días por los meses era debida a la superstición de los romanos que tomaban por nefastos los números pares. Por la misma razón, consideraron nefasto el año de 354 días y lo aumentaron a 355 días, atribuyendo el día excedente a Februarius, que pasó a tener 28 días.

Sin embargo, los romanos sintieron también la necesidad de coordinar su año lunar con el ciclo de las estaciones y siguiendo, en cierto modo, el ejemplo de los griegos, establecieron un rudimentario sistema luni-solar, introduciendo en su calendario, cada dos años, un nuevo mes: Mercedonius, llamado así por estas interpolaciones hacerse en el momento que se otorgaron a sus favores a los esclavos (una especie de gratificaciones voluntarias por los servicios prestados).

El Mercedonius, cuya duración alternado 22 o 23 días, se intercala entre 23 y 24 Februarius que está interrumpido por complementar hasta después de ella. El año así formado tenía, en promedio, 366,25 días, por lo tanto más un día que el ciclo de las estaciones. Se establecieron varias normas para atender a ese aspecto que en la práctica no resultaron, pues las intercalaciones pasaron a ser hechas de acuerdo con intereses particulares o políticos: los pontífices alargaban o acortaban el año conforme sus amigos estaban o no en el poder. El desorden alcanzó tal punto que el comienzo del año ya estaba adelantado de tres meses en relación al ciclo de las estaciones.

Calendario juliano

Fue este desorden que Júlio César encontró al llegar al poder. Decidido a acabar con los abusos de los pontífices, llamó a Roma el astrónomo griego Sosígenes, de la escuela de Alejandría, para que examinara la situación y lo aconsejara en las medidas que debían ser adoptadas.

En el caso de que el calendario romano estaba adelantado de 67 días en relación al año natural o ciclo de las estaciones, para deshacer esa diferencia, Júlio César ordenó que en aquel año (708 de Roma, o 46 aC), además del Mercedonius de Roma, Y en el caso de que se produzca un cambio en la calidad de la información, Así que resulta en un año calendario de 445 días, el más grande de todos los tiempos, únicas en la historia del calendario , y conocido por el nombre de Año de confusión,porque, debido a la gran extensión de los ámbitos de Roma ya la lentitud de los medios de comunicación de entonces, en algunas regiones la orden fue recibida con tal retraso que ya había comenzado un nuevo año.

A continuación, se abolió el calendario lunar de los decenviros y se adoptó el calendario solar, conocida como Julian,de Júlio César, que comenzó a vigilar en el año 709 de Roma (45 aC), mediante un sistema que debía desarrollarse por ciclos de cuatro años, con tres comunes de 365 días y un bisiesto de 366 días, a fin de compensar las casi seis horas que había de diferencia para el año trópico. Se suprimió el Mercedonius y el Februarius pasó a ser el segundo mes del año. En consecuencia, los demás meses retrasaron una posición, además de la que ya habían retrasado en la primera reforma de Numa, con la consiguiente falta de sentido de los meses con designación ordinal. El valor medio del año pasó a ser de 365,25 días y el equinoccio de la primavera debería ocurrir alrededor del 25 de marzo.

Era la siguiente la ordenación y duración de los meses en el primitivo calendario juliano:

1 januarius 31 días
2 Februarius 29 o 30 días
3 Martius 31dias
4 aprilis 30 días
5 maius 31 días
6 junius 30 días
7 quintilis 31 días
8 sextilis 30 días
9 septiembre 31 días
10 octubre 30 días
11 noviembre 31 días
12 diciembre 30 días

Como se puede observar, la distribución de los días del año se hizo alternando los meses de 30 y 31 días, según era par o impar su orden en el calendario en los años bisiestos, quedando Februarius con 29 días en los años ordinarios. Así, por disposición de Júlio César, los romanos tuvieron que abolir su prevención contra los meses de días pares, que siempre habían considerado nefastos o de maltrato.

Evolución del calendario juliano

Durante el consulado de Marco Antonio, reconociendo la importancia de la reforma introducida en el calendario romano por Julio César, se decidió rendirle un homenaje, perpetuando su nombre en el calendario, de manera que el séptimo mes, Quintilis, si Julius.

También en el año 730 de Roma, el Senado romano decretó que el octavo mes, sextilis, pasó a ser llamado Augusto,porque durante este mes comenzó el emperador César Augusto su primer consulado y puso fin a la guerra civil que desolaba al pueblo romano. Y para que el mes dedicado al César Augusto no tuviera menos días que el dedicado a Julio César, el mes de Augustus pasó a tener 31 días. Este día salió del mes de Februarius, que se quedó con 28 días en los años ordinarios y 29 en los bisiestos. También para que no hubiera tantos meses seguidos con 31 días, se redujeron a 30 días los meses de September y November, pasando a tener 31 días los de October y December. Esto llevó a la lógica de distribución sin ningún tipo de días por mes, que aún perdura y se transcriben a continuación con los nombres actuales en portugués:

1 enero 31 días
2 febrero 28 o 29 días
3 marzo 31 días
4 abril 30 días
5 mayo 31 días
6 junio 30 días
7 julio 31 días
8 agosto 31 días
9 septiembre 30 días
10 octubre 31 días
11 noviembre 30 días
12 diciembre 31 días

En principio, el calendario juliano conservó las letras nundales para determinar la fecha de los mercados públicos, la división de los meses por las calendas, nonas e idus y la nomenclatura ordinal de los días. Al día Februarius superávit en los años bisiestos, se intercaló ¾ como ocurría anteriormente mes Mercedonius ¾ entre 23 y 24. Cuando Februarius ahora tiene 28 días en años comunes, el 23 fue el sexto día antes de las calendas de marzo. al día siguiente, que se entremezcla con cuatro en cuatro años, se cambió el nombre a por bissextocalendas (o bissextus muere en calendas Martti ). De ahí el nombre día de saltoy, por extensión, del año bisiesto dado hoy a los años en los cuales Febrero tiene 29 días.

Pero el ciclo de cuatro años de Sosígenes comenzó a ser aplicado mal, porque en lugar de decirle a tres años comunes y saltar, ya que, de hecho, se recomienda que el astrónomo, los pontífices romanos recuento distorsionada ¾ o mal entendido, aunque no parece muy probable dada su simplicidad ¾y intercalaron un año bisiesto cada 3 años. Así, durante los primeros 36 años de vigencia del calendario juliano se intercalaron 12 bissextos en lugar de 9. Para remediar este error, y como 12 bissextos correspondían a 48 años, César Augusto suspendió las intercalaciones durante 12 años, empezando a ser hecha 4 en 4 años, como era correcto. En general, la cronología no menciona este hecho y se admite que el calendario juliano siguió correctamente desde el principio.

Por esa época tuvieron lugar en Tierra Santa los misterios de la vida, la pasión, la muerte y la resurrección de Jesucristo, el advenimiento del cristianismo y la difusión de esta doctrina. Tal acontecimiento acabaría por tener bastante influencia en la evolución del calendario juliano: la fijación de las reglas para la determinación de la fecha de la Pascua y la adopción oficial de la semana en el calendario romano.

Los cristianos de Asia Menor celebraban la Pascua cristiana el día 14 de la primera Luna que comenzara en marzo, cualquiera que fuera el día de la semana en que ocurriera esa fecha. Por el contrario, los cristianos de Occidente la celebraban el domingo siguiente a ese día. Esta discrepancia entre los cristianos de Oriente y de Occidente en la conmemoración de tan importante acontecimiento, dio origen a serias polémicas entre los altos dignatarios de las dos Iglesias. El problema se resolvió en el Consejo de Nicea(año 325 de nuestra era): Jesucristo resucitó un domingo, 16 Nissan del calendario judío, coincidente con el plenilunio del comienzo de la primavera. El concilio decidió mantener estos tres símbolos y acordó que la Pascua pasaría a celebrarse universalmente, el domingo siguiente al plenilunio que tuviese lugar en el equinoccio de primavera o inmediatamente después.

Los cristianos, que sin embargo iban ganando posiciones en todas partes, necesitaban la semana hebrea para su culto, ya que tenían que guardar el precepto del descanso al séptimo día y así la semana acabó siendo adoptada en el calendario romano, a la vez, las letras nundales y el uso de las calendas, nonas e idus.

Conviene subrayar que el año de 365,25 días del calendario juliano es de unos 11 m 14 s más largo que el año trópico. La acumulación de esta diferencia a lo largo de los años representa un día en 128 años y cerca de tres días en 400 años. Así, el equinoccio de la primavera que en el tiempo de Sosígenes ocurría alrededor del 25 de marzo, al realizarse el concilio de Nicea, casi cuatro siglos después, tuvo lugar el 21 de marzo.

Problemas con el calendario juliano

Este desplazamiento del equinoccio en el calendario, que no fue tomado en consideración por los padres conciliares de Nicea, continuó produciéndose a razón de un día cada 128 años, causando varias preocupaciones a la Iglesia durante toda la Edad Media, ya que ese retraso podría dar lugar a nuevas discrepancias sobre la fecha de la Pascua. El problema fue tratado en los concilios de Constanza (1414) y Basilea (1436 y 1439), pero no fue posible llegar a ningún acuerdo. En 1474, el Papa Sixto IV instruyó a Juan Muller para estudiar los medios para reformar el calendario, pero este erudito alemán, conocido como el Regiomontano,murió dos años después sin haber presentado las conclusiones de su trabajo. En el concilio de San Juan de Letrán (1511 a 1515) fue nuevamente abordado el problema y en el de Trento (1545 a 1563) llegó a ser discutido un proyecto de reforma que no pudo concretarse, a pesar de los esfuerzos del Papa Pío IV, dada la escasa preparación científica de entonces para reconocer las ventajas.

Fue necesaria la autoridad de un Papa con la cultura y la tenacidad de Gregorio XIII para conseguir imponer la reforma. Sin embargo, el equinoccio de la primavera ocurría ya alrededor del 11 de marzo. Después de varias consultas a instituciones científicas, en 1576 se creó una comisión encargada de estudiar el problema y las varias propuestas existentes para resolverlo. Este comité, formado por los mejores astrónomos y matemáticos de la época, tuvo un papel preponderante el célebre jesuita Clavius, que había estudiado matemáticas en Coimbra Pedro Nunes.

Se prefirió el proyecto de reforma presentado por el astrónomo Luis Lilioy anunció en 1577 y 1578 el número de príncipes, obispos y universidades para dar sus puntos de vista. Sólo después de su examen por el Comité de todas estas respuestas, se decidió finalmente a aprobar el proyecto de Lilio y 24 de febrero, 1582 Gregorio XIII expidió la bula Inter extremadamente grave, que estableció los puntos esenciales del nuevo calendario.

Calendario gregoriano

La reforma gregoriana tenía por objeto hacer regresar el equinoccio de primavera a 21 de marzo y deshacer el error de 10 días ya existente. Para ello, el bula mandaba que el día inmediato al jueves 4 de octubre fuera designado el viernes 15 de octubre. Como se ve, aunque hubo un salto en los días, se mantuvo intacto el ciclo semanal.

Para evitar en el futuro la repetición de la diferencia se estableció que los años seculares sólo se saltan si son divisibles por 400. reprimir lo harían así tres días en cada 400 años, por lo que el año 1600 fue un salto, pero no eran el 1700 , 1800 y 1900, lo que habría estado bajo la regla de Julian, siendo divisible por 4.

La duración del año gregoriano es, en promedio, de 365d 05h 49 m 12 s, es decir, tiene actualmente 27 más que el año trópico. La acumulación de esta diferencia a lo largo del tiempo representará un día cada 3000 años. Es evidente que no valía la pena a los astrónomos de Gregorio XIII atender la tan pequeña y lejana diferencia, ni en la actualidad tiene todavía ninguna importancia. Tal vez para el año 5000 de nuestra era, si aún seguimos con el mismo calendario, es necesario tenerlo en cuenta.

Portugal, España e Italia fueron los únicos países que aceptaron inmediatamente reforman el calendario. En Francia y en los Estados católicos de los Países Bajos la supresión de los 10 días se hizo en 1582, durante el mes de diciembre (9 a 20 en Francia, 14 a 25 en los Países Bajos). Los Estados católicos de Alemania y Suiza acogieron la reforma en 1584; Polonia, después de cierta resistencia, en 1586 y Hungría en 1587. La repugnancia fue grande incluso en los países católicos, pues eso significaba sacrificar 10 días y romper aparentemente con la continuidad del tiempo. Estas reacciones muestran que el calendario toca el corazón de las personas y que conviene tratar la cuestión con prudencia.

En los países protestantes el rechazo fue más largo. El erudito francés Joseph Scaliger, por sus críticas, contribuyó a organizar la resistencia. ” Protestantes , Kepler dijo, prefieren en lugar de estar en contradicción con el Sol que de conformidad con el Papa”Los protestantes de los Países Bajos, Alemania y Suiza sólo alrededor de 1700 aceptaron el nuevo calendario, pero en algunas aldeas suizas hubo que recurrir a la fuerza para obligar al pueblo a hacerlo. Inglaterra y Suecia sólo lo hicieron en Y en el caso de Inglaterra, se debió sacrificar 11 días, ya que habían considerado 1700 como bisiesto. El problema en Inglaterra se agravó más porque también en ese año se decidió que el inicio del año se trasladaría al 1 de enero (hasta entonces el año comenzaba el 25 de marzo), en Inglaterra se habían suprimido casi tres meses a principios de año y en septiembre, con la adopción del calendario gregoriano, se suprimieron 11 días más. Era demasiado para un pueblo fiel a las tradiciones.

Los rusos, griegos, turcos y, en general, los pueblos de religión ortodoxa, conservaron el calendario juliano hasta el principio de este siglo. Como habían considerado bisiestos los años de 1700, 1800 y 1900, la diferencia era ya de 13 días. La URSS adoptó el calendario gregoriano en 1918, Grecia en 1923 y Turquía en 1926.

En conclusión, actualmente el calendario gregoriano puede considerarse de uso universal. Incluso aquellos pueblos que, por motivos religiosos, culturales u otros, siguen atrapados en sus calendarios tradicionales, utilizan el calendario gregoriano en sus relaciones internacionales.

Después de la implantación de la reforma gregoriana, los cristianos suprimieron el descanso al sábado, transfiriéndolo al domingo en conmemoración perpetua de la Resurrección de Cristo. Así se rompió la unidad de descanso en el séptimo día, establecido por Moisés hace más de 5700 años. Siguiendo el ejemplo de los cristianos, también los musulmanes renunciaron al precepto mosaico de descanso al sábado y lo transfirieron para el viernes, en cuyo día de la semana, diez siglos antes, el Corán fue revelado a Mahoma y se dio la huida de éste de La Meca a Medina (15 de julio del año 622 de la era cristiana).

Defectos del calendario gregoriano

El calendario gregoriano presenta algunos defectos, tanto desde el punto de vista astronómico (estructura interna), como en su aspecto práctico (estructura externa). Por eso, varios investigadores pertenecientes a varias iglesias u organismos internacionales e incluso privados se han ocupado activamente de la reforma del calendario.

Desde el punto de vista astronómico, su principal defecto es ser ligeramente más largo que el año trópico, lo que se traduce en una diferencia de un día en unos 3000 años. Sin embargo, esta pequeña diferencia no tiene ningún inconveniente inmediato y una reforma del calendario destinada a corregirla traería serios problemas, porque iba a crear una discontinuidad con las consecuentes complicaciones cronológicas.

Lo mismo no sucede desde el punto de vista práctico, en el que, de hecho, se justifica una modificación. En efecto, el número de días de cada mes es muy irregular (28 a 31 días). Lo mismo ocurre con la semana, adoptada casi universalmente como unidad de trabajo de tiempo, que no se encuentra integrada en los meses y muchas veces repartida por dos meses diferentes. Estas dos anomalías tienen serios inconvenientes en una distribución racional del trabajo y de los salarios, que son mayores de lo que a primera vista se puede pensar. Hasta la propia economía doméstica es reciente, ya que un salario mensual fijo tiene que ser distribuido por un número diferente de días.

Más grave aún es la movilidad de la fecha de la Pascua, que oscila entre el 22 de marzo y el 25 de abril, con las consiguientes perturbaciones de la duración de los trimestres escolares y de numerosas otras actividades (judiciales, económicas, turísticas, etc.) particularmente en los países cristianos en que las fiestas de la Semana Santa tienen una gran importancia.

Hay otro punto que creo que es de interés subrayar. Se refiere a la desigualdad de trato que se le dio a la Luna y el Sol. De hecho, los padres del Concilio de Nicea y el Papa Gregorio XIII llaman el calendario para el Sol verdadero, sino que tomó la luna pascual una Lua significa que a veces se aparta bastante de la Luna astronómica. Por este motivo, pueden darse desviaciones de una semana o incluso de un mes en la fecha de la Pascua.

Dada la importancia del ciclo semanal en la relación entre los diferentes calendarios e incluso, en la resolución de algunas dudas, juzgamos de interés decir algo más allá del asunto. En el cuadro adjunto se indican sus nombres en latín y su correspondencia con las lenguas latinas. Sólo portuguesa se aleja un poco de la tradición.

¾ Domingo: Día del Señor. Dedicado al Sol. El astro rey era todo para el hombre primitivo: asombraba las tinieblas, calentaba los cuerpos, maduraba las cosechas. En fin, el Sol era Dios; de ahí la designación de Día del Señor entre los latinos.

¾ Lunes :. Día de la Luna Después de que el sol y siempre en el cielo, la luna fue la más fuerte impresión recibida por el hombre. Influía en las mareas, en la siembra, en el corte de las maderas, tal vez incluso en el nacimiento de los niños. De ahí a atribuirle un día de la semana.

¾ Martes: Día de Marte. En la escala de los poderes que gobernaban los cielos, las tinieblas y los seres humanos, Marte pontificaba. Era el señor de la guerra y, por tanto, de los destinos de las naciones y de los pueblos. Su influencia era tan grande que, incluso, en el calendario romano le fue destinado un mes (marzo).

¾ Miércoles: día de Mercurio. ¡Era el dios del comercio, de los viajeros y de los … ladrones! Mensajero y heraldo de Júpiter, protegía a los comerciantes y sus negocios; dada la importancia que estas criaturas tuvieron en todos los tiempos y en todas partes, alcanzaron para su dios la consagración de un día de la semana.

¾ Jueves: Día de Júpiter. Honraría al padre de los dioses paganos, comandante de los vientos y de las tempestades. De ahí la idea de darle un día de la semana, tal vez para aplacar su furia.

¾ Viernes: Día de Venus. Nacida de la espuma del mar para distribuir bellezas por el mundo, Venus representaba para los paganos los ideales de la hermosura, la armonía y el amor. De ahí la razón de merecer el homenaje de un día de la semana.

¾ Sábado: Día de Saturno. Saturno, dios especialmente querido de los Romanos, fue despojado, por el uso y por el tiempo, del homenaje consistente en dar nombre a un día de la semana. En Roma se celebraban grandes fiestas en su honor ¾ de la Saturnalia ¾ llevó a cabo en diciembre y que entró en varios días. Pero el honor de Saturno, que corresponde a un día de la semana, se perdió en las lenguas latinas, en el que se daba preferencia a la palabra hebrea sábado, lo que significa reposo,indicado en la vieja ley judía como el día dedicado al descanso ya las oraciones. Pero el idioma Inglés se mantuvo giró el viejo Saturno, sigue llamando a su Sábado sábado.

Cuadro comparativo de los nombres de los días de la semana

latín italiano francés español portugués
Dies Dominica
(el sábado)
domenica dimanche domingo domingo
Lunae muere
(Día de la Luna)
lunedi lundi Lunes Lunes
Martis muere
(día de Marte)
martedi Mardi Martes Martes
Mercurii muere
(Día de Mercurio)
Mercoledi mercredi miércoles Miércoles
Jovis muere
(Día de Júpiter)
giovedi Jeudi Jueves Jueves
Veneris muere
(día de Venus)
venerdi vendredi viernes Viernes
Saturni muere
(día de Saturno)
sabbato Samedi sábado sábado

Las Eras

A lo largo de esta exposición nos referimos varias veces a la era de Roma ya la era cristiana. Tal vez sea ventajoso decir algo más sobre el tema. Los romanos de fecha sus años de la fundación de Roma, “ab urbe condita”que, según la opinión de Varrón, se remonta a 753 antes de nuestra era. Pero los romanos contaban su era a partir del 21 de abril. Así, el año 1 de la era cristiana corresponde cerca de 4 meses al año 753 de Roma y el resto al año 754. Por comodidad, se retira muchas veces de algunos meses la era de Roma y se hace coincidir el año 1 de nuestra era con el año 754 de Roma.

Sólo unos siglos después del nacimiento de Cristo es que se planteó la cuestión de vincular este acontecimiento a un origen de cuenta del tiempo. La propuesta fue presentada por el monje cita Dionisio el Exiguo en el año 532 de nuestra era. Inmediatamente adoptada por la Iglesia, se fue generalizando a todos los países católicos. En Portugal se utilizó la época de César o hispana para el año 1422. Esta era se habían introducido en la Península Ibérica en el siglo V a recordar la conquista de la península por Cayo Julio César Augusto en el año 38 a. C. (año 716 de Roma). Para la determinación de Juan I , que fue abolida la época de César y el año 1460 se cambió por el año 1422 de la era cristiana.

Dionisio el Exíguo suponía, según sus investigaciones, que Jesucristo había venido al mundo el 25 de diciembre (VIII de las caldas de enero) del año 753 de Roma y fijó en esa fecha el inicio de la era cristiana. Pero los cronólogos introdujeron un retraso de siete días, de manera que el inicio de la era cristiana fue transferido al 1 de enero del año 754 de Roma.

En la actualidad parece probado que los cálculos no eran correctos y que Cristo debería haber nacido de 5 a 7 años antes de la fecha en que se celebra su nacimiento. En efecto, esa fecha es posterior al edicto del censo del mundo romano (año 747 de Roma o más temprano) y anterior a la muerte de Herodes (año 750 de Roma). Para algunos cronólogos, se sugiere la fecha de 747 de Roma, porque en ese año Júpiter y Saturno estuvieron en conjunción en la constelación de los Piscis en septiembre y en noviembre y ellos ven en este fenómeno la “estrella de Belén”. Pero, para no perturbar la cronología ya establecida, se mantuvo la fecha inicialmente propuesta, aunque había dejado de corresponder al significado inicial.

Es importante que tenga en cuenta que en la época cristiana de los años se hace referencia a una escala sin cero , esto es, el recuento se inicia en el año 1 después de Cristo, designándose el año anterior como año 1 antes de Cristo. Por lo tanto, cualquier acontecimiento ocurrido durante el primer año de la era cristiana, aunque sea sólo de un día o de un mes, se cuenta como habiendo ocurrido en el año 1 después de Cristo. Por esta razón, el primer siglo, o intervalo de 100 años, de la era cristiana, terminó el 31 de diciembre del año 100 d. C., cuando habían transcurrido los primeros 100 años después del inicio de la era. El siglo II comenzó el 1 de enero del año 101 d. C. y así sucesivamente. En consecuencia, el siglo XX comenzó el 1 de enero del año 1901 y terminará el 31 de diciembre del año 2000.

Esta forma poco lógica de numerar los años del calendario es particularmente inconveniente cuando se trata de determinar intervalos de tiempo que empiezan antes del origen de la era cristiana y terminan después. Así, por ejemplo, el intervalo entre los años 50 aC y 50 dC no es de 100 años, sino sólo de 99. En general, estos intervalos de tiempo se obtienen disminuyendo un año, lo que es necesario tener en cuenta al investigar acontecimientos históricos o fenómenos astronómicos de la antigüedad datados según la era cristiana.

Este inconveniente es fácilmente resuelto con la introducción de los números negativos, como lo hacen los astrónomos. Así, el año 1 aC corresponde al año 0, el año 2 aC al año -1 y así sucesivamente. Las fechas después de Cristo se expresan de la misma manera. En la figura se adjunta la relación entre las dos cuentas.

Era cristiana 3 aC 2 aC 1 aC 1 dC 2 dC
Cómputo astronómico -2 -1 0 1 2

Para evitar estas dificultades cronológicas del calendario, el erudito francés Joseph Scaliger propuso en 1582, en el mismo año de la reforma gregoriana del calendario, contar ininterrumpidamente los días correspondientes a un período que era múltiple de los períodos lunares y solares normalmente utilizados en el calendario y suficientemente amplio para abarcando acontecimientos históricos desde la más remota Antigüedad. De este modo se obtiene un período de 7980 años Julian, que él nombró período de Julian.Tomando como unidad práctica el día solar medio, comenzó a contar los días en una sucesión continua a partir del mediodía del día 1 de enero del año 4713 a. La elección de esta fecha, que a primera vista puede parecer arbitraria, también se determinó en función de los períodos utilizados.

Conviene aclarar que hasta 1925 el tiempo solar medio era contado en astronomía a partir del mediodía, para que las observaciones nocturnas cayer siempre dentro del mismo día y no a partir de la medianoche, como es usual en el tiempo civil. A continuación, el día solar medio se llama día astronómico. A partir de 1925, por acuerdo internacional, los días solares medios pasaron a contar con inicio a la medianoche tanto en astronomía como en la vida civil y la designación de día astronómico cayó en desuso. Pero los días del período juliano, que comenzaron a contar de mediodía a mediodía según el uso astronómico de la época, continúan contándose de la misma manera, por razones obvias de continuidad de la escala.

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